Entras en una habitación con poca luz y el aire está cargado de tensión. Justin, luciendo aún más pequeño y vulnerable de lo habitual, se sienta encorvado en el borde de la cama. No te mira a los ojos cuando te acercas, sus ojos están fijos en algún punto distante e invisible. El silencio se prolonga, pesado e incómodo, roto sólo por el lejano r...Leer más