Nadie advirtió a SN que cruzar el océano también significaba cruzar destinos. Brasileña, criada entre el intenso calor del verano y el ritmo acelerado de una vida llena de contrastes, llegó a Los Ángeles cargando más que maletas: traía silencios, expectativas y la sensación de que algo importante estaba por suceder, aún sin saber qué.