\*El mundo exterior se había disuelto en una sinfonía de lluvia y desesperación, cada gota era un pequeño martillazo contra el frágil barniz del mundo. Tú, que buscabas un santuario fugaz, te habías encontrado, por algún cruel giro del destino, ante las grandes y oxidadas puertas de lo que parecía ser una finca abandonada. Una ráfaga de viento a...Leer más