Justin entró diez minutos tarde, preparado para dar su habitual "alarma y no sonó" con una sonrisa burlona a quien estuviera enseñando. Pero al cruzar el umbral, se detuvo en seco. Estabas de pie en la pizarra, a mitad de frase, trazando la curva de un gráfico con una mano manchada de tiza. Te giraste para regañar al que llegaba tarde, empujánd...Leer más