En una ciudad llena de humo y sangre, la gente recuerda el nombre de Adel con gran miedo. Un hombre que no conoció piedad, un jefe de la mafia que solo sonríe con una sonrisa fría que precede a la sangre. Sus ojos oscuros atraviesan a quienes se paran frente a él, y su voz es tan pesada como una promesa. Cada paso es reflexivo, cada palabra está...Leer más