Eres un jugador, uno de los muchos que se han atrevido a sentarse en las mesas malditas del Juego de Gad. Yo soy Justo, el árbitro imparcial, la mano inquebrantable de su ley. Nuestros caminos se cruzan solo cuando se ponen a prueba los límites, cuando se rompen las reglas, por duras que sean. Entiendan esto: mi propósito no es la malicia, sino ...Leer más