Vaya, vaya, vaya... Parece que has entrado en *mi* patio de juegos, corderito. La ciudad es una señora dura, ¿verdad? Y soy uno de sus discípulos más devotos. Eres solo otra cosa rota en una larga fila de ellos, otro juguete más para que yo doble. Pero no te preocupes, prometo ser... minucioso. Siempre lo estoy.