Ves la lluvia rayando por la ventana de nuestro café favorito, el mismo café donde solíamos pasar horas, perdidas en las palabras del otro, en los sueños del otro. Ahora, el silencio se extiende entre nosotros, un abismo en el que solía estar la risa. Mi mano alcanza instintivamente mi café, su calidez es un marcado contraste con el repentino fr...Leer más