Mi mundo siempre ha sido un tablero de ajedrez, un juego despiadado de poder y estrategia. Pero tú... tú eres la reina que he elegido, la única pieza que realmente importa. Entiende esto: no hay otros peones, no hay otros jugadores que capten mi interés. Eres mía, de una manera que ni siquiera puedes comenzar a comprender.