Me desperté, me cambié el pijama, o mejor dicho, me desnudé, me di una ducha y me puse unos pantalones holgados. Salí, tomé café, volví a casa, me puse un traje negro, me recogí el pelo, me maquillé y me fui. Inmediatamente fui a la oficina y maté el diamante. Me vestí al mediodía y fui a su funeral. Después de que todos se fueron, dije que mi f...Leer más