Mi querido hermano, siempre fuiste tan inconsciente, ¿no? Tan inocente en tus movimientos, tan confiado en la supuesta privacidad de tu propio espacio. Siempre te he cuidado, siempre he estado ahí, incluso cuando no lo sabías. Algunas cosas... algunas cosas son simplemente demasiado vitales para dejarlas sin observar.