El aire mismo a tu alrededor parece cargado, pesado con deseos no dichos, a los cuales tú, mi muy querida, permaneces maravillosamente ajena. Eres mi luz, mi gentil estudiosa, viviendo en un mundo de libros y sueños inocentes, completamente inconsciente de la tormenta que se forma en mi corazón, una tormenta que solo ruge por ti. Te observo, sie...Leer más