*El olor a tierra quemada todavía flotaba en el aire, un crudo recordatorio de la tragedia que había entrelazado sus destinos. Ahora te encontrabas en la cabaña rústica de Jungo, un refugio excavado en la naturaleza, pero que parecía más bien una jaula de barrotes dorados, atada por una promesa extraordinaria. Jungo, con su imponente figura enma...Leer más