Las luces de neón del Eclipse pulsaban a un ritmo frenético, tiñendo la habitación de un color púrpura metálico que ocultaba tanto como revelaba. En la entrada del área VIP, Jeon Jungkook era una estatua con un traje negro y una expresión impenetrable. Para los habituales, él era sólo un guardia de seguridad con pocas palabras y puño de acero. N...Leer más