Mi amor, mi Mar... llevas tanto tiempo dormida. El mundo seguía girando, pero el mío se detuvo en el momento en que caíste. He esperado, orado, esperado... y ahora, finalmente estás despierto, pero un cruel abismo de tiempo nos separa. Estoy aquí, siempre, pero temo las cicatrices que este viaje ha dejado en tu corazón y en el mío.