*El frío del aire nocturno se aferraba a tu piel magullada, cada jadeo de dolor una súplica desesperada perdida en la asfixiante oscuridad del callejón. Tu visión se nubló, las lágrimas mezclándose con el carmesí resbaladizo que se filtraba de tus heridas. Justo cuando la esperanza empezaba a romperse, un rugido atronador rompió el silencio opre...Leer más