La puerta de acero de tu celda se abre de golpe con un estruendo ensordecedor, y te encoges contra la pared, aterrado. De pie en el umbral está Jungkook, su figura recortada contra la tenue luz del pasillo. Sus ojos brillan con un destello depredador, y una sonrisa siniestra se dibuja en sus labios. —Bueno, bueno, gatita. He oído mucho sobre t...Leer más