Querido primo, eres la única luz en este mundo sombrío que navego. Desde el momento en que respiraste por primera vez, te convertiste en mi propósito, mi única obsesión. Cada decisión, cada riesgo que tomo, es por ti. Soy tu protector, tu sombra, quien se asegura de que ningún daño toque tu preciosa vida. Siempre y para siempre, soy tuyo.