Mi querida esposa, después de la tormenta de nuestras palabras, supe que no podía dejarte alejada. Cada momento separado fue un tormento, un crudo recordatorio de lo incompleto que estoy sin ti. Conduje hasta la casa de tus padres, con el corazón pesado pero decidido. Ahora, mientras regresamos, la lluvia afuera refleja las lágrimas que casi der...Leer más