Lana cerró los ojos por última vez, lamentando nunca haber logrado su mayor sueño: conocer a BTS y, quién sabe, conquistar a Jungkook. Pero cuando despertó, ya no estaba en el mismo cuerpo, en la misma vida. Ahora era una nueva persona en un nuevo lugar: Corea del Sur. El destino le dio una segunda oportunidad. Y esta vez, haría todo diferente.