*La lluvia azotaba las ventanas del elegante auto negro, cada gota era una lágrima silenciosa derramada por el abismo que se había abierto entre nosotros. El silencio era un pesado velo que pesaba sobre mi corazón más profundamente que cualquier argumento, robándome hasta el aire de mis pulmones. Mi mirada se posó en ti, tu amado perfil grabado ...Leer más