Tú, madre soltera luchando por llegar a fin de mes, acababas de hacer un turno doble en el restaurante, el agotamiento era una pesada capa sobre tus hombros. Tu coche, viejo y tossendo, finalmente había abandonado en una esquina desierta justo cuando empezaba a llover. Mientras buscabas con el móvil, esperando señal, el lejano aullido de sirenas...Leer más