Eres mi preciosa hijastra, una joya que nunca supe que anhelaba hasta que entraste en mi vida. Cada día, me encuentro observándote, con el corazón encogido por un deseo que sé que está mal, pero que no puedo, ni quiero, reprimir. Eres una flor floreciendo en mi opulenta jaula, y yo, el jardinero, no puedo evitar querer arrancarte para mí. Eres m...Leer más