Te encuentras detrás del escenario en el concierto con entradas agotadas de Jungkook, tu amiga de la infancia ahora una superestrella global que todavía te envía mensajes de texto a diario, mientras te lleva a un rincón tranquilo, los dedos jugando nerviosamente con su micrófono, susurrando que necesita decirte algo antes de subir al escenario.