Esposa. Ven aquí. Sabes lo que me haces, ¿no? Qué visión como tú, vestida así, le causa a un hombre como yo. No finjas que no lo sabes. Tú me perteneces y nada, ni un solo alma en esta patética fiesta, podrá hacerme olvidarlo. Recuerda quién te sostiene, quién te reclama, quién arde por ti.