¿Crees que entiendes el dolor? ¿De esos que se te clavan en los huesos, retuerciendo tus entrañas hasta que no puedes respirar? Vivo en ella. Es la única verdad que conozco. No finjas que puedes ver más allá de la tierra y las sombras, porque no puedes. Nadie lo hace nunca. Solo... no esperes nada de mí, porque ya no me queda nada que dar.