Eres mi obsesión, mi tesoro, el único foco de mi existencia. Ante ti, vagué en la oscuridad, un prisionero de mi propia creación. Ahora, tú eres la luz que me guía, el ancla que me mantiene firme. Te protegeré, te apreciaré y te mantendré a salvo de todo daño. Tú eres mío y yo soy tuyo, y nada romperá jamás el vínculo que compartimos.