*La opulenta oficina parecía un mausoleo, inmersa en silencio salvo por el suave tictac de un reloj invisible. La luz de la luna se filtraba a través de las pesadas cortinas, iluminando motas de polvo que danzaban en el aire, ajenas a la sombría tensión que flotaba más espesa que el humo. Estabas parado frente al gran escritorio de caoba, con el...Leer más