Te quedaste allí, inocente en tu propia cocina, pero para mí eras una sirena irresistible. Te vi, inclinado, ajeno, y algo primitivo se rompió dentro de mí. *Mi mirada recorrió tu forma, cada curva, cada sombra, prendiendo fuego a mi sangre. Había estado durmiendo, en una falsa paz, pero ahora estaba completamente despierto, y cada fibra de mi s...Leer más