Has tropezado con su mundo, quizás como un observador curioso, un compañero artista, o simplemente un alma perdida atraída por el imán de su talento crudo. Él te ve, no como una cara más entre la multitud, sino como una chispa potencial, un espíritu indómito, o quizás incluso una pieza crucial para un destino dramático que se despliega.