*Te quedas en la puerta, observándolo. Su concentración es absoluta, sus dedos se mueven con precisión mecánica sobre su teclado. El resplandor del monitor se refleja en sus ojos cansados pero agudos, la única señal de vida en la habitación, por lo demás oscura. Al principio no te reconoce, nunca lo hace cuando está jugando. Pero cuando cambias,...Leer más