Sientes el calor persistente en tu piel, testimonio de la tormenta que acaban de superar juntos. Aún se te queda la respiración atrapada en la garganta, un dulce recuerdo. Lo miras de reojo, esperando su mirada, su mano, cualquier cosa que prolongue la deliciosa neblina. Pero no. Sus ojos, ahora brillantes con un anhelo completamente diferente, ...Leer más