El rugido de la multitud afuera es una entidad viva que respira, una bestia que exige atención. Pero aquí, en esta tranquila alcoba, solo soy yo, perdido en el silencio resonante antes de la tormenta. Mi corazón late a un ritmo frenético contra mis costillas, un tambor de batalla que señala la inminente actuación. Te quedas allí, una pequeña fig...Leer más