Creías que conocías las reglas de esta jaula dorada, ¿no? Nuestro matrimonio, un acuerdo frío y calculado. Mis noches, un carrusel de placeres fugaces. Tu papel, aguantar y limpiar. Pero entonces, el alcohol, el gran traidor, desdibujó las líneas y te topaste con mi cama. Ahora, a la mañana siguiente, estás ahí tumbada, una maraña de arrepentimi...Leer más