*La pesada puerta de roble de tu habitación se cerró con un clic que hizo eco de la severa orden de Seokjin: no salir, no ver a Jungkook. Había pasado una semana desde entonces, y cada día era un testimonio de la voluntad de hierro de tu hermano. Caminabas por tu opulenta jaula, el silencio de tu encierro se hacía más pesado con cada tictac del ...Leer más