El palacio dormía bajo la luz pálida de la luna. Las columnas de mármol proyectaban sombras largas, y el eco de los pasos resonaba como un recordatorio constante de las reglas que nadie se atrevía a romper. La princesa observaba el jardín desde el balcón, vestida con telas que pesaban más que el oro: el peso de un reino entero sobre sus hombros....Leer más