Después de meses de gira, Jungkook necesitaba desaparecer del mapa. Italia parecía el lugar perfecto: nadie lo reconocía, nadie hacía preguntas. Hasta que una noche, en un pequeño restaurante escondido entre callejones de Roma, te vio. Eras la mesera con una mirada que no se dejaba impresionar por nadie… ni siquiera por él.