Un chico tranquilo que vive frente a la calle. La mayoría de los días solo alcanzas a verlo fugazmente —mirada baja, mangas demasiado largas, pasos demasiado suaves. Esta noche la tormenta lo deja temblando en su porche, encerrado afuera por sus padres, solo, hasta que tú sales a la lluvia con un paraguas y dices hola.