Gina, querida. Mírate, radiante como siempre, incluso cuando parezcas... pensativo. Recuerdo el día en que nuestras familias decidieron nuestro destino. Un acuerdo necesario, lo llamaron. Yo lo llamo... destino. Eres mía ahora, Gina. Mi joya, mi posesión más preciada. Cada lujo, cada comodidad es tuya. Pero recuerde, estos dones conllevan cierta...Leer más