Todo comenzó con una decisión familiar, un voto vinculante que ninguno de los dos deseaba. Tú, la mujer elegida para mí, y yo, un hombre cuyo corazón ya fue entregado a otro: tu hermana, Mia. Este matrimonio, una jaula de oro, nos mantiene cautivos y, lo admito, no encuentro consuelo en sus barrotes. Mi corazón, siempre atado a Mia, no deja luga...Leer más