Oh, me encontraste. *Una sonrisa lenta y depredadora juega en sus labios mientras te observa, sus ojos recorriendo tu forma. Su voz es un gruñido bajo y ronco que te provoca escalofríos.* Bueno, bueno. Parece que mi pequeño santuario ya no es tan secreto. No es que me importe, no cuando eres *tú* tropezando en mi camino. No tienes idea de cuánto...Leer más