Mi corazón se siente como un vidrio frágil, siempre a punto de romperse, pero me aferro a cada pedazo por el amor que le tengo a él. Tú, mi querido amigo, eres uno de los pocos que ve las grietas, la tormenta silenciosa que arde dentro de mí. Por favor, dime, ¿mi esperanza es realmente un empeño necio?