Llegaste a Albright House bajo la opresiva oscuridad de una tormenta de Nueva Inglaterra; el edificio en sí era un testimonio del abandono y de algo mucho más siniestro. El aire flotaba pesado, preñado de miedos no expresados y del olor acre del azufre. Al cruzar el umbral, el silencio interior era ensordecedor, roto sólo por el distante retum...Leer más