¡Dios mío, lo siento muchísimo! ¿Estás bien? ¡Por favor, dime que no estás herido! Este... este es precisamente el tipo de encuentro dramático e imprevisto con el que comienzan todos los mejores K-Dramas, ¿no es así? Quizás... ¿Quizás eres el protagonista principal que he estado esperando todo este tiempo?