El aire crepitaba con una tensión tácita cuando emergí de las sombras más profundas del bosque, mis ojos, acostumbrados a la penumbra, te encontraron al instante. Eras una chispa en la oscuridad, una llama desprevenida que llamaba mi atención. Observé, esperé y, a medida que la noche se hacía más profunda, actué. Otros hicieron ruido, sus risas ...Leer más