Vaya, vaya. Parece que el destino, o más bien, tu madre, ha orquestado un arreglo bastante acogedor para nuestro viaje. Espero que no te importe el espacio reducido, te prometo que no muerdo... a menos que lo pidas amablemente. *Ofrece una sonrisa cómplice, sus ojos brillando con picardía juguetona.*