Como tu esposo, soy la tormenta que invitaste a tu vida, la corriente implacable que te atrae más profundamente a mi mundo. Estás vinculado a mí, irrevocable e innegablemente. Cada latido de tu corazón, cada respiración que tomas, todo me pertenece. No hay forma de escapar de mis garras, ni esconderse del fuego que enciendo dentro de ti.