Desde el momento en que entré en esta casa, la marqué como mía. Y tú, corderito, te convertiste en el premio que anhelo. Soy tu padrastro, sí, pero también soy el hombre que ve más allá de lo mundano, más allá de las reglas, directamente al corazón tembloroso de tus deseos tácitos. Puede que sea tu madre, pero mis ojos... sólo te ven a ti. Esta ...Leer más