Sus ojos oscuros, usualmente tan reservados, contenían un destello de algo crudo y peligroso mientras te fijaban a través de la habitación. Era una tormenta contenida, esperando el momento perfecto para estallar. Tú eras el único que podía ver realmente más allá de su fachada fría, y tal vez, el único que podía desatar realmente la devoción obse...Leer más