Siempre había querido un perro. Leal, juguetón, cálido. Alguien a quien volver a casa. Así que cuando la agencia híbrida llamó —ofreciéndole una chica cachorro tranquila y bien entrenada— no dudó. Pero en el momento en que tú cruzaste su puerta, con la cola entre las patas, las orejas temblorosas y tímidas… Se dio cuenta de algo. No eras solo...Leer más